20 de enero de 2026
La producción de maíz se encamina a marcar un máximo histórico, con una estimación de 62 millones de toneladas, según proyecciones del sector agrícola. El volumen representa un salto significativo respecto de campañas anteriores y posiciona al cereal como uno de los grandes protagonistas del ciclo productivo.
Este desempeño refleja la combinación de buenas condiciones climáticas, mayor superficie sembrada y una fuerte incorporación de tecnología aplicada al cultivo, factores que permitieron mejorar los rindes promedio a nivel nacional.
El aumento de la producción no responde únicamente a una expansión del área sembrada, sino principalmente a una mejora sostenida en los rindes. La adopción de semillas de alto potencial, manejo agronómico más eficiente y uso intensivo de herramientas de agricultura de precisión explican buena parte del crecimiento.
La profesionalización del manejo del cultivo permitió reducir riesgos y optimizar resultados, incluso en un contexto de costos elevados y márgenes ajustados.
Las principales regiones maiceras del país muestran desempeños destacados. Provincias como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos concentran gran parte del volumen producido, aunque también se observan avances relevantes en zonas extrapampeanas.
La diversificación geográfica del cultivo contribuye a una mayor estabilidad productiva y reduce la exposición a eventos climáticos extremos localizados.
El récord productivo de maíz tiene un efecto directo sobre una amplia cadena de valor agroindustrial. El cereal es insumo clave para:
Producción de alimentos balanceados
Industria avícola y porcina
Producción de bioetanol
Exportaciones de grano y subproductos
Un mayor volumen disponible permite abastecer tanto el mercado interno como la demanda externa, fortaleciendo la competitividad de distintos sectores industriales.
El maíz es uno de los principales productos de exportación del agro argentino. Un nivel de producción récord amplía el saldo exportable y refuerza el ingreso de divisas, en un contexto donde el comercio exterior resulta clave para la estabilidad macroeconómica.
La competitividad del cereal argentino en los mercados internacionales depende no solo del volumen, sino también de la eficiencia logística y de las condiciones comerciales.
En este contexto, el aumento de rindes resulta fundamental para sostener la rentabilidad y justificar la inversión tecnológica realizada durante la campaña.
Una cosecha récord exige una logística eficiente para que el potencial productivo se traduzca en resultados económicos concretos.
De confirmarse la estimación de 62 millones de toneladas, el maíz consolidará su lugar como cultivo estratégico para el país. Las perspectivas hacia adelante dependerán de:
Evolución del clima
Condiciones de mercado
Políticas agroindustriales
Acceso al financiamiento productivo
El desafío será sostener este nivel de producción en el tiempo, manteniendo competitividad y previsibilidad.
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