5 de junio de 2026

Industrias

Industrias. La crisis textil se profundiza: la producción cayó más de 30% y se perdieron más de 22.000 empleos

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Redacción Induar

La situación de la industria textil argentina continúa agravándose y genera creciente preocupación entre fabricantes, trabajadores y cámaras empresariales. De acuerdo con relevamientos del sector, la producción textil registra una caída superior al 30% respecto de los niveles observados en 2023, mientras que la pérdida de empleo ya supera los 22.000 trabajadores en todo el país.

Los números reflejan la magnitud de una crisis que afecta a una de las actividades industriales con mayor capacidad de generación de empleo y valor agregado nacional.

La caída de la actividad impacta sobre toda la cadena productiva, desde la elaboración de fibras e hilados hasta la confección de prendas y la comercialización final.

El derrumbe de la producción preocupa a toda la cadena textil

Las empresas del sector sostienen que la combinación de menor consumo, aumento de costos y pérdida de competitividad provocó una fuerte retracción de la producción.

La disminución de la demanda interna aparece como uno de los principales factores detrás del deterioro industrial.

Con una menor capacidad de compra por parte de los consumidores, las ventas de indumentaria y productos textiles continúan mostrando niveles muy por debajo de los registrados en años anteriores.

Esta situación obliga a muchas compañías a reducir turnos de producción, suspender inversiones y ajustar sus estructuras operativas para intentar sostener la actividad.

Más de 22.000 empleos perdidos en el sector

Uno de los aspectos que más preocupa a empresarios y sindicatos es el impacto sobre el empleo.

Según los datos difundidos por el sector, más de 22.000 puestos de trabajo desaparecieron desde el inicio de la crisis, afectando tanto a grandes fábricas como a pequeñas y medianas empresas.

La industria textil es una de las actividades manufactureras con mayor intensidad laboral de Argentina, por lo que cada caída en la producción tiene consecuencias directas sobre el mercado laboral.

Las provincias con fuerte presencia de establecimientos textiles comenzaron a sentir los efectos de la desaceleración a través de suspensiones, reducción de jornadas y cierres de plantas.

Las importaciones generan preocupación entre los fabricantes

Otro de los factores señalados por empresarios es el crecimiento de las importaciones textiles y de prendas terminadas.

Las cámaras industriales sostienen que el ingreso de productos importados aumenta la presión competitiva sobre fabricantes locales en un contexto donde el mercado interno continúa debilitado.

Según advierten, muchas empresas enfrentan dificultades para competir debido a diferencias de costos productivos y cargas impositivas.

La preocupación se extiende a toda la cadena de valor, incluyendo hilanderías, tejedurías, tintorerías y talleres de confección.

La utilización de la capacidad instalada sigue en retroceso

El deterioro de la actividad también se refleja en los niveles de utilización de la capacidad instalada.

Muchas plantas industriales trabajan actualmente por debajo de sus niveles habituales de producción, una situación que impacta sobre la rentabilidad y dificulta la planificación de inversiones.

La menor actividad genera además efectos indirectos sobre proveedores de insumos, transporte, logística y servicios vinculados a la industria manufacturera.

Un sector clave para la industria argentina

La industria textil argentina ocupa un lugar estratégico dentro del entramado productivo nacional.

Además de generar miles de puestos de trabajo, tiene presencia en numerosas provincias y contribuye al desarrollo de economías regionales.

Su capacidad para transformar materias primas en productos con valor agregado la convierte en una actividad relevante para el desarrollo industrial del país.

Sin embargo, el actual escenario plantea desafíos significativos para la sostenibilidad de muchas empresas que dependen del mercado interno.

Incertidumbre sobre la recuperación

Empresarios del sector sostienen que la recuperación dependerá de una mejora en el consumo, una mayor estabilidad económica y condiciones que permitan recuperar competitividad.

Mientras tanto, la caída superior al 30% de la producción textil y la pérdida de más de 22.000 empleos confirman la profundidad de una crisis que continúa afectando a una de las industrias más tradicionales de Argentina.

El comportamiento de la demanda durante el segundo semestre y la evolución del mercado interno serán determinantes para definir si el sector logra comenzar una recuperación o continúa acumulando retrocesos en producción y empleo.

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