20 de mayo de 2026
Mientras los ataques digitales crecen en Argentina, el mercado asegurador todavía enfrenta un gran desafío: concientizar a empresas y clientes sobre la importancia del seguro de ciberriesgo. Cómo impactan los ciberdelitos, qué coberturas existen y por qué el rol del PAS será cada vez más importante en la protección digital.
por
SANTIAGO OLMOS
La transformación digital cambió la forma en la que trabajan las empresas, se relacionan las personas y operan los negocios. Pero junto con esa evolución apareció un problema que hoy preocupa cada vez más al mercado asegurador: el crecimiento exponencial de los ciberdelitos y la baja penetración de los seguros de ciberriesgo en Argentina.
Como PAS, considero que estamos frente a uno de los riesgos más subestimados del mercado actual. Muchas empresas todavía creen que un ciberataque es un problema exclusivo de grandes corporaciones o bancos internacionales, cuando la realidad demuestra exactamente lo contrario: las pymes, comercios, profesionales y emprendedores digitales son algunos de los objetivos más vulnerables.
En los últimos años, Argentina experimentó un aumento sostenido de ataques vinculados al phishing, ransomware, robo de datos, suplantación de identidad y fraudes bancarios digitales. Según datos relevados por especialistas del sector, el país registra miles de intentos de ataques semanales y se ubica entre los más afectados de América Latina.
Uno de los errores más comunes es pensar que la ciberseguridad es solamente un tema informático. En realidad, el principal impacto termina siendo económico y reputacional.
Cuando una empresa sufre un ataque puede enfrentar:
En muchos casos, el costo final supera ampliamente la capacidad financiera de una pyme promedio.
El ransomware, por ejemplo, se convirtió en una de las amenazas más agresivas. Los delincuentes bloquean sistemas completos y exigen pagos para liberar la información. En algunos ataques recientes, compañías debieron detener operaciones durante días enteros, perdiendo facturación y credibilidad.
Además, la aparición de herramientas de inteligencia artificial generativa está potenciando nuevos esquemas de fraude. Los ataques son cada vez más sofisticados, personalizados y difíciles de detectar.
A pesar de este escenario, el seguro de ciberriesgo todavía tiene una penetración muy baja en Argentina.
Gran parte del mercado continúa concentrado en coberturas tradicionales como automotores, ART, hogar o integrales de comercio. Mientras tanto, los riesgos digitales crecen mucho más rápido que la capacidad de adaptación de muchas empresas.
Actualmente, menos del 10% de las empresas argentinas tendría una póliza específica de ciberriesgo.
Las razones son múltiples:
Desde mi visión como PAS, también existe un desafío comercial importante: muchas veces el cliente no percibe el riesgo hasta que ya sufrió un incidente.
Y ahí aparece uno de los grandes cambios que necesita el sector asegurador: dejar de vender únicamente "seguros" y empezar a trabajar más en prevención, asesoramiento y gestión de riesgos.
La digitalización del mercado asegurador impulsa nuevas coberturas vinculadas a ciberseguridad, prevención de fraudes y protección de datos frente al crecimiento de los ataques informáticos.
¿Qué cubre realmente un seguro de ciberriesgo?
Una de las principales dudas de clientes y empresas es entender qué protege este tipo de cobertura.
Dependiendo de la póliza, pueden incluirse:
Por ejemplo, en casos de phishing o fraude bancario, algunas coberturas contemplan pérdidas financieras directas y asistencia legal. En ataques de ransomware pueden incluir recuperación operativa y soporte técnico especializado.
También empiezan a aparecer coberturas vinculadas a reputación digital, algo cada vez más importante en una economía donde gran parte del valor de una empresa pasa por la confianza de sus clientes.
Las pequeñas y medianas empresas representan uno de los segmentos más expuestos.
Muchas operan con:
Y al mismo tiempo creen que "no son objetivo de hackers".
Sin embargo, justamente las organizaciones más chicas suelen ser las más vulnerables porque cuentan con menos infraestructura de defensa.
Además, en un contexto económico complejo, muchas priorizan gastos operativos inmediatos y dejan de lado inversiones preventivas.
Esto genera una paradoja: cuanto más vulnerable es una empresa, menos posibilidades tiene de protegerse adecuadamente.
Creo que acá aparece un rol fundamental para el Productor Asesor de Seguros.
El PAS ya no puede limitarse solamente a cotizar pólizas tradicionales. Hoy el cliente necesita asesoramiento integral.
En ciberriesgo, el productor tiene la posibilidad de:
Incluso muchas empresas todavía desconocen que un ataque puede derivar en responsabilidades legales por protección de datos personales.
La Ley 25.326 de Protección de Datos Personales y la legislación sobre delitos informáticos generan un marco cada vez más relevante para empresas que manejan información sensible.
El Productor Asesor de Seguros cumple un rol clave en la prevención, el análisis de riesgos y el acompañamiento de empresas frente a las nuevas amenazas digitales vinculadas a la ciberseguridad.
Lo que viene: más ataques y más necesidad de cobertura
Todo indica que la tendencia seguirá creciendo.
Los especialistas en ciberseguridad coinciden en que el verdadero problema no es si una empresa sufrirá un ataque, sino cuándo ocurrirá y qué tan preparada estará para responder.
La expansión del trabajo remoto, el comercio electrónico, las fintech y la digitalización masiva aumentó enormemente la superficie de exposición.
Además, la automatización de ataques mediante inteligencia artificial podría acelerar todavía más la cantidad de incidentes durante los próximos años.
El mercado argentino todavía tiene un largo camino por recorrer en materia de cultura aseguradora digital.
Así como hace años muchas empresas no concebían operar sin seguros patrimoniales, probablemente en el futuro ocurra lo mismo con el ciberriesgo.
Pero para que eso suceda hacen falta:
El gran desafío será transformar el seguro de ciberriesgo en una herramienta masiva y preventiva, especialmente para pymes y emprendedores.
Porque en una economía cada vez más digital, proteger los datos, la operación y la reputación ya no es opcional: es una necesidad estratégica.
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