18 de mayo de 2026
por
Redacción Induar
La crisis de la industria argentina sumó un nuevo golpe con el cierre definitivo de la planta que la multinacional Cabot Corporation operaba en Campana, provincia de Buenos Aires.
La compañía, dedicada a la producción de negro de humo, un insumo esencial para la fabricación de neumáticos, cesó sus operaciones luego de más de seis décadas de actividad en el país y dejó a más de 150 empleados sin trabajo.
El cierre impacta de lleno sobre la industria del neumático en Argentina, un sector que atraviesa una profunda crisis marcada por caída del consumo, apertura de importaciones y reducción de actividad fabril.
La planta de Cabot en Campana había sido inaugurada en 1962 y fue la primera instalación de la empresa en América Latina. Durante décadas abasteció a fabricantes de neumáticos como FATE, Bridgestone y Pirelli, además de otras compañías vinculadas a caucho y plásticos industriales.
En sus mejores años, la fábrica alcanzó niveles de producción cercanos a las 85 mil toneladas anuales.
Sin embargo, el deterioro del mercado interno y el retroceso de la producción industrial aceleraron la crisis del sector.
La caída de la demanda de neumáticos y la fuerte competencia de productos importados afectaron directamente la operación de la compañía.
El cierre de Cabot también aparece vinculado al colapso de parte de la cadena industrial del neumático en Argentina.
Meses atrás, la histórica empresa FATE había anunciado el cierre definitivo de su planta de Virreyes, dejando sin empleo a más de 900 trabajadores y profundizando la crisis manufacturera.
La pérdida de producción local obliga ahora a fabricantes nacionales a depender aún más de importaciones para sostener la fabricación de neumáticos y otros productos industriales.
El impacto del cierre no afecta únicamente a los trabajadores despedidos. También golpea a contratistas, proveedores, empresas logísticas y comercios vinculados a la actividad industrial del corredor Zárate-Campana, una de las regiones fabriles más importantes del país. Distintos sectores industriales advierten sobre un creciente proceso de desindustrialización en Argentina, especialmente en ramas manufactureras vinculadas al mercado interno.
Empresarios y gremios sostienen que la combinación de caída del consumo, costos elevados y apertura importadora está deteriorando la competitividad de la producción nacional.
La crisis industrial ya comenzó a reflejarse en cierres de plantas, suspensiones y reducción de empleo en distintos sectores manufactureros. El caso de Cabot se suma así a una lista cada vez más extensa de compañías afectadas por la retracción económica y el freno de la actividad productiva.
La preocupación crece particularmente en sectores intensivos en mano de obra, donde el deterioro industrial tiene impacto directo sobre el empleo y las economías regionales. Mientras tanto, el cierre de esta histórica planta vuelve a encender alarmas sobre el futuro de la industria nacional, el empleo fabril y la capacidad de sostener producción local en un escenario económico cada vez más complejo.
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