5 de marzo de 2026
La empresa Lácteos Verónica, una de las compañías más relevantes de la industria láctea argentina, atraviesa una situación crítica que podría derivar en el cierre de sus operaciones. La firma acumula salarios impagos desde diciembre, cheques rechazados por miles de millones de pesos y deudas con proveedores que ponen en jaque la continuidad de la producción.
El escenario genera una fuerte preocupación en la provincia de Santa Fe, donde la compañía posee cuatro plantas industriales y emplea a alrededor de 700 trabajadores. La empresa llegó a ubicarse entre las diez principales lácteas del país, procesando cerca de 600.000 litros de leche diarios, lo que la convirtió en un actor relevante dentro de la cadena de valor lechera.
Sin embargo, en los últimos meses la situación financiera se deterioró rápidamente. Según distintas estimaciones, la empresa habría emitido cheques sin fondo por unos 14.000 millones de pesos, mientras que las deudas acumuladas con productores tamberos podrían rondar los 60 millones de dólares.
La falta de liquidez provocó que varios proveedores dejaran de entregar insumos y que la actividad en algunas plantas se redujera considerablemente.
En algunas instalaciones industriales ya comenzaron a registrarse situaciones críticas. En la planta ubicada en la localidad de Lehmann, por ejemplo, se habría interrumpido el suministro de agua por falta de pago, mientras que los trabajadores denuncian que la empresa prácticamente dejó de abastecer elementos básicos para el funcionamiento cotidiano de la fábrica.
El deterioro de la empresa ya tiene consecuencias concretas en distintas localidades santafesinas donde opera la compañía. En la ciudad de Suardi, donde funciona una planta con unos 70 trabajadores, las autoridades locales debieron intervenir para evitar que se cortara el suministro eléctrico y así permitir que la producción continúe funcionando.
En paralelo, desde el municipio se impulsaron medidas de emergencia para asistir a los trabajadores afectados por la falta de salarios, incluyendo la entrega de alimentos y ayudas económicas extraordinarias.
El conflicto también escaló a nivel sindical. Desde el gremio lechero denunciaron un posible proceso de vaciamiento empresarial, apuntando contra los actuales dueños de la compañía, la familia Espiñeira, a quienes responsabilizan por la crisis financiera que atraviesa la firma.
Mientras tanto, crece la incertidumbre sobre el futuro de la empresa. Aunque en el mercado comenzaron a circular versiones sobre posibles compradores interesados en adquirir la compañía, hasta el momento no existe ninguna negociación confirmada.
La eventual caída de Lácteos Verónica encendería una nueva alarma dentro de la industria láctea argentina, un sector que en los últimos años enfrentó múltiples crisis empresarias, caída del consumo interno y fuertes tensiones financieras dentro de la cadena productiva.
De concretarse el cierre, el impacto sería significativo tanto en el empleo industrial como en la actividad tambera de la región, que depende en gran medida de la capacidad de procesamiento de las principales usinas lácteas del país.
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