13 de abril de 2026
El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) también mostró una fuerte caída del 4% en la serie desestacionalizada respecto a enero, aunque el índice de tendencia-ciclo registró una leve suba del 0,2%. Catorce de las dieciséis divisiones manufactureras terminaron en rojo, reflejando un deterioro generalizado que afecta desde los alimentos hasta los bienes de capital.
La crisis impactó con especial fuerza en rubros clave de la economía real:
En el rubro alimentos y bebidas, que suele actuar como amortiguador, la caída fue del 6,9%. Dentro de este segmento se destacaron derrumbes en molienda de oleaginosas (-21,9%), aceites y subproductos de soja (-27,8%), productos alimenticios (-9,9%), bebidas (-8,6%) y carne vacuna (-8,2%), afectado por la baja del consumo interno. Solo los lácteos mostraron suba (+8,1%).
Por el lado positivo, la refinación de petróleo y combustibles creció 19,7% y las sustancias químicas avanzaron 3,7%, pero estas subas no alcanzaron para compensar el peso de los sectores en caída.
El sector de la construcción tampoco muestra señales de recuperación. El Indicador Sintético de Actividad de la Construcción (ISAC) del INDEC registró una baja del 0,7% interanual en febrero 2026. El acumulado del primer bimestre mostró una leve mejora del 0,3%, pero el dato mensual desestacionalizado cayó 1,3% respecto a enero.
Los insumos reflejaron un comportamiento mixto: subieron el hormigón elaborado (+15,7%), pinturas (+14%) y el resto de insumos (+17%), pero cayeron con fuerza pisos y revestimientos cerámicos (-25%), yeso (-18,9%), ladrillos huecos (-12,1%) y cemento portland (-5,3%). Esta disparidad confirma que la actividad sigue estancada y sin un impulso claro desde la obra pública o privada.
Los datos del INDEC reflejan los efectos combinados de una demanda interna deprimida, mayor competencia de productos importados (especialmente en aparatos de uso doméstico, que cayeron 38%), caída en las exportaciones de algunos complejos (como oleaginosas) y la persistente recesión que afecta el consumo de bienes durables y no durables.
Empresarios del sector pyme y cámaras industriales vienen advirtiendo desde hace meses que, pese a la estabilización macro y la acumulación de reservas por parte del Banco Central, la falta de crédito productivo, los altos costos financieros y la baja del poder adquisitivo mantienen a las fábricas operando muy por debajo de su capacidad.
La utilización de la capacidad instalada, aunque no fue detallada en el último informe, históricamente acompaña estas caídas y se ubica en niveles críticos en ramas como textil, metalmecánica y automotriz.
Aunque el INDEC no publicó en este informe datos específicos de empleo industrial, la prolongada contracción de ocho meses consecutivos suele traducirse en suspensiones, reducciones de jornada y despidos en las PyMEs manufactureras, que representan la mayor parte del tejido productivo argentino.
El Gobierno nacional, por su parte, sostiene que la acumulación de reservas y la baja de la inflación sentarán las bases para una recuperación gradual a partir del segundo semestre de 2026, impulsada por la liquidación agropecuaria y eventuales inversiones extranjeras. Sin embargo, analistas advierten que sin un plan específico para el sector industrial, la salida de la recesión puede demorarse más de lo esperado.
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