24 de febrero de 2026

Industrias

Industrias. Empleo en retroceso: más de 22.000 empresas cerraron desde el inicio de la actual gestión

Un ajuste que golpea la base productiva

Los datos más recientes reflejan una reducción significativa en la cantidad de unidades productivas activas. El fenómeno no solo expresa una depuración estadística del padrón empresarial, sino una contracción concreta del aparato productivo formal.

La combinación de recesión, caída del mercado interno, suba de tarifas, encarecimiento financiero y apertura importadora generó un escenario particularmente adverso para las pequeñas y medianas empresas, que constituyen el núcleo del empleo registrado en Argentina. El cierre de casi 22.000 firmas implica menos inversión, menos capacidad instalada operativa y una reducción directa en la generación de puestos de trabajo.

Impacto directo en el empleo formal

La disminución del número de empresas activas se traduce en pérdida de empleo privado registrado, especialmente en sectores intensivos en mano de obra como la industria manufacturera, la construcción y el comercio. El deterioro del entramado productivo afecta con mayor fuerza a las pymes, que enfrentan menor espalda financiera para absorber la caída de ventas y el aumento de costos operativos. Muchas empresas reducen turnos, suspenden personal o directamente cesan actividades. El resultado es una estructura laboral más frágil y una mayor presión sobre el empleo informal.

En el plano industrial, la combinación de caída de la demanda interna y mayor competencia importada incrementa la capacidad ociosa en múltiples rubros. La falta de previsibilidad y la contracción del crédito productivo profundizan la parálisis de proyectos de inversión. El proceso no solo afecta a empresas aisladas, sino a cadenas de valor completas que dependen de un entramado articulado de proveedores, servicios logísticos y producción intermedia.

Cada cierre empresarial erosiona un eslabón del sistema productivo y reduce el efecto multiplicador sobre economías regionales.

Señales de alerta para la recuperación

La pérdida sostenida de empresas plantea un desafío estructural: reconstruir el tejido productivo lleva más tiempo y recursos que sostenerlo en funcionamiento. La destrucción de capacidades industriales -know how, capital humano, redes comerciales- no se recompone de manera automática ante un eventual repunte macroeconómico. Si bien el programa económico prioriza la estabilización fiscal y monetaria, el costo en términos de entramado productivo comienza a ser un factor de debate creciente dentro del sector empresarial.

El cierre de casi 22.000 empresas en poco más de un año marca un punto crítico para el empleo formal y la estructura industrial argentina. Más allá del reordenamiento macroeconómico, el desafío central será evitar que la contracción coyuntural derive en una pérdida permanente de capacidad productiva. Sin empresas activas, no hay inversión, no hay empleo y no hay desarrollo sostenible.

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