23 de febrero de 2026
El inicio del año marcó un récord para Neuquén, que continúa ampliando su capacidad de extracción gracias al dinamismo del no convencional. El volumen alcanzado no solo representa una cifra histórica para la provincia, sino que confirma la consolidación del modelo shale como motor estructural del sector hidrocarburífero. La expansión responde a mejoras en eficiencia operativa, mayor ritmo de perforación y optimización en la etapa de completación de pozos. La incorporación de tecnología y la estandarización de procesos permiten acelerar los tiempos de desarrollo y elevar el rendimiento por equipo.
Impacto en la industria y en la cadena de valor
El crecimiento de la producción genera un efecto multiplicador sobre la cadena industrial. Desde la fabricación de insumos metalmecánicos y equipamiento especializado hasta servicios de transporte, logística, mantenimiento y tecnología aplicada, el ecosistema productivo vinculado al shale continúa ampliándose.
El aumento de barriles diarios también presiona sobre la infraestructura existente, lo que abre nuevas oportunidades de inversión en oleoductos, almacenamiento, refinación y exportación. La ampliación de capacidad logística será clave para sostener la curva ascendente. Para la industria nacional, el desafío pasa por ganar participación en la provisión local de componentes estratégicos y reducir la dependencia de importaciones en segmentos críticos.
Perfil exportador y generación de divisas
El récord productivo fortalece la capacidad exportadora del país en un contexto donde la generación de divisas resulta determinante para la estabilidad macroeconómica. El shale neuquino ya se consolida como uno de los principales aportantes al saldo energético positivo.
La continuidad del crecimiento dependerá de mantener reglas claras, estabilidad en las inversiones y desarrollo de infraestructura acorde al ritmo productivo. La magnitud alcanzada posiciona a Neuquén como uno de los polos no convencionales más dinámicos fuera de América del Norte. La curva de aprendizaje acumulada en los últimos años permitió reducir costos, elevar productividad y mejorar estándares técnicos.
La consolidación de este sendero productivo no solo impacta en el sector energético, sino que redefine el mapa industrial argentino, con epicentro en la región patagónica y proyección hacia mercados internacionales. El récord de más de 610.000 barriles diarios en Neuquén confirma que Vaca Muerta dejó de ser una promesa para convertirse en un vector estructural de crecimiento.
La clave hacia adelante será transformar el volumen en mayor integración industrial, más empleo calificado y desarrollo de proveedores nacionales que acompañen el salto productivo con capacidad tecnológica y competitividad internacional.
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