6 de febrero de 2026
Durante 2025, el consumo per cápita total de carnes mostró una recuperación sostenida, apoyada principalmente en el crecimiento del consumo de carne aviar y porcina, que compensaron la menor participación relativa de la carne vacuna. La carne de pollo continuó consolidándose como la proteína animal más accesible para los hogares, mientras que la carne porcina mantuvo una tendencia creciente, impulsada por su mejor relación precio-calidad y una mayor diversificación de cortes en el mercado interno.
En el caso de la carne vacuna, el consumo mostró una estabilización, luego de años de caída asociados a la pérdida del poder adquisitivo y a los aumentos de precios. Si bien el nivel sigue por debajo de los promedios históricos, el freno en la caída fue interpretado por el sector como una señal positiva.
Desde la cadena cárnica destacan que el mayor equilibrio entre las distintas proteínas permitió sostener el consumo total, reflejando un cambio estructural en los hábitos alimentarios de los argentinos, con una dieta más diversificada.
Impacto en la producción y en la cadena agroindustrial
El aumento del consumo per cápita tuvo un impacto directo sobre la producción ganadera y agroindustrial, fortaleciendo la actividad en los sectores avícola y porcino, que vienen realizando inversiones para ampliar capacidad, mejorar eficiencia y atender tanto al mercado interno como al externo.
En paralelo, el sector ganadero bovino continúa atravesando un proceso de reordenamiento productivo, con foco en mejorar la productividad y adaptarse a un consumo más moderado pero estable.
Desde el punto de vista económico, la recuperación del consumo interno contribuyó a sostener el nivel de actividad de frigoríficos, feedlots, granjas y plantas de procesamiento, además de generar un efecto positivo sobre el empleo en la cadena de valor.
El aumento del consumo per cápita de carnes durante 2025 marcó un punto de inflexión tras varios años de retroceso. La diversificación del consumo, con mayor peso de las carnes aviar y porcina y una estabilización de la carne vacuna, permitió sostener la demanda total. El desafío hacia adelante será consolidar esta recuperación en un contexto de ingresos reales ajustados, costos productivos elevados y un mercado interno que sigue siendo clave para la agroindustria argentina.
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