26 de enero de 2026
La presencia de Shell en Vaca Muerta atraviesa una etapa de redefinición. Tras su salida del proyecto de gas natural licuado (GNL) en Argentina, la compañía comenzó a reconsiderar el rol de sus activos no convencionales, evaluando distintas alternativas para su continuidad o eventual desinversión.
El proceso no implica una salida inmediata del país, pero sí marca un cambio de enfoque en la estrategia de la empresa, que prioriza proyectos de gran escala y rápida monetización del capital.
La decisión de abandonar el proyecto de GNL argentino funcionó como un punto de inflexión en la relación de Shell con el mercado local. El desarrollo de GNL requería inversiones de largo plazo, alta coordinación institucional y condiciones macroeconómicas estables, factores que pesaron en la evaluación final de la compañía.
A partir de esa salida, Shell avanzó en un análisis más amplio de su exposición en Argentina, incluyendo su participación en áreas productivas de Vaca Muerta.
El atractivo de los activos radica en su potencial productivo, el nivel de desarrollo alcanzado y la infraestructura ya instalada, elementos que despiertan interés en un contexto de crecimiento del shale argentino.
A pesar del replanteo de Shell, Vaca Muerta continúa siendo uno de los desarrollos no convencionales más competitivos a nivel global. Sin embargo, el contexto actual exige escala, eficiencia operativa y previsibilidad para sostener inversiones de largo plazo.
Las grandes petroleras internacionales están ajustando sus portafolios, priorizando activos con retornos más rápidos y menor exposición a riesgos macroeconómicos y regulatorios.
Este tipo de movimientos no es inusual en el sector y suele formar parte de ciclos normales de maduración de los proyectos no convencionales.
La decisión de Shell es observada de cerca por el mercado, ya que funciona como un termómetro del clima de inversión. Si bien la empresa aclara que se trata de una revisión estratégica y no de una retirada generalizada, el mensaje refuerza la importancia de contar con reglas claras, estabilidad macroeconómica y condiciones competitivas.
Para Argentina, el desafío es lograr que Vaca Muerta no solo sea atractiva desde lo geológico, sino también desde lo financiero y regulatorio.
La consolidación de actores locales aparece como una tendencia creciente en la cuenca neuquina.
La salida o reducción de participación de una empresa no implica un freno al desarrollo, sino una reconfiguración del ecosistema de actores.
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