23 de enero de 2026
El comercio minorista pyme finalizó diciembre con un balance negativo. Las ventas interanuales cayeron 5,2%, según el relevamiento elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, confirmando que la recuperación del consumo aún no logra consolidarse.
Diciembre suele ser uno de los meses de mayor actividad comercial, impulsado por las fiestas y el pago de ingresos extraordinarios. Sin embargo, en esta oportunidad el efecto estacional resultó insuficiente para revertir la tendencia contractiva que se arrastra desde meses anteriores.
Uno de los factores centrales que explica la caída es la pérdida del poder adquisitivo. Si bien la inflación mostró una desaceleración en el último tramo del año, los ingresos reales de amplios sectores de la población no lograron recomponerse al mismo ritmo.
Esto llevó a los consumidores a restringir gastos, priorizar productos básicos y reducir compras discrecionales, afectando de manera directa a rubros típicos del comercio minorista.
Indumentaria, calzado, artículos para el hogar y bienes durables se ubicaron entre los segmentos más afectados, reflejando la cautela de los consumidores frente a precios elevados y menor disponibilidad de ingresos.
Para sostener el nivel de actividad, muchos comercios apelaron a promociones, descuentos y planes de pago. Si bien estas estrategias permitieron evitar caídas aún mayores en el volumen de ventas, también presionaron los márgenes de rentabilidad.
Las pymes comerciales enfrentan una estructura de costos elevada, con subas en alquileres, servicios públicos, logística y cargas impositivas, lo que limita la capacidad de absorber descuentos prolongados sin afectar la sostenibilidad del negocio.
La caída de ventas tiene un efecto directo sobre la rentabilidad de las pymes y condiciona sus decisiones operativas. Muchos comercios operan con márgenes mínimos, lo que obliga a ajustar gastos, reducir horarios o postergar inversiones.
En este contexto, el empleo comercial también se ve afectado. Si bien no se registraron despidos masivos, sí se observa una mayor prudencia en la contratación, reducción de horas extras y menor rotación de personal.
El escenario macroeconómico continúa influyendo sobre el comportamiento del consumo. La combinación de incertidumbre, ajustes de precios relativos y expectativas aún frágiles limita la predisposición de los hogares a aumentar el gasto.
Desde el sector pyme advierten que la falta de previsibilidad dificulta la planificación y profundiza la cautela, tanto del lado de la oferta como de la demanda.
De cara al inicio del nuevo año, las expectativas del comercio pyme son moderadas. La posibilidad de una recuperación del consumo dependerá de varios factores:
Evolución de los ingresos reales
Estabilidad de precios
Recuperación del empleo
Acceso al crédito al consumo
Sin mejoras en estas variables, el repunte de las ventas podría demorarse.
El desempeño del comercio minorista es un indicador clave de la economía real. La persistencia de caídas interanuales refleja que la reactivación aún no se traslada de manera plena al consumo cotidiano.
Para las pymes, el consumo interno sigue siendo el principal motor de actividad, por lo que su debilidad condiciona la recuperación general.
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