16 de enero de 2026
La decisión de avanzar con el traspaso definitivo de yacimientos en Tierra del Fuego marca un paso relevante en el proceso de reordenamiento del mapa energético del país. La conformidad expresada por el sindicato petrolero local aporta previsibilidad a una transición que, para el sector laboral, resulta central para sostener la actividad en una cuenca madura.
Desde la representación gremial señalaron que el proceso fue acompañado de instancias de diálogo y que el esquema acordado permite mantener las fuentes de trabajo, asegurar condiciones operativas y sostener niveles de producción compatibles con la realidad de los yacimientos.
El traspaso definitivo de las áreas que operaba YPF implica un cambio de operador, pero no una discontinuidad de la actividad. El sindicato destacó que la medida permitirá dar continuidad a las operaciones, evitando paradas prolongadas o incertidumbre laboral, un punto crítico en regiones donde la actividad hidrocarburífera es uno de los principales motores económicos.
La expectativa es que los nuevos operadores mantengan planes de trabajo acordes a las características de los yacimientos, priorizando la eficiencia, la seguridad operativa y el cuidado de los puestos de trabajo.
Uno de los puntos centrales para el aval sindical fue la garantía de estabilidad laboral. La transición incluye el traspaso de personal, el respeto de los convenios vigentes y la continuidad de las condiciones de trabajo, elementos clave para la aceptación del proceso por parte de los trabajadores.
El sindicato remarcó que la previsibilidad laboral resulta fundamental en un contexto donde la industria atraviesa procesos de reorganización, con foco creciente en la eficiencia y la rentabilidad de los activos maduros.
El traspaso de yacimientos en Tierra del Fuego se inscribe en la estrategia de reordenamiento del portafolio de YPF, orientada a priorizar inversiones en áreas de mayor potencial productivo, particularmente en desarrollos no convencionales.
En este esquema, los activos maduros pasan a manos de operadores con perfiles más adecuados para su etapa de explotación, lo que permite optimizar recursos, sostener producción y prolongar la vida útil de los yacimientos.
Para Tierra del Fuego, la continuidad de la actividad hidrocarburífera tiene un impacto directo sobre la economía regional. La operación de los yacimientos sostiene empleo directo e indirecto, proveedores de servicios, logística y mantenimiento, además de aportar recursos fiscales a la provincia.
El aval sindical al traspaso busca precisamente evitar efectos negativos sobre este entramado productivo, garantizando que la transición no derive en una contracción abrupta de la actividad.
El caso de Tierra del Fuego se suma a otros procesos similares en distintas cuencas del país, donde la transferencia de áreas maduras aparece como una herramienta para sostener producción y empleo, aun cuando las grandes operadoras redefinen sus prioridades de inversión.
Desde el sector laboral consideran que este tipo de esquemas, con diálogo previo y reglas claras, puede funcionar como un modelo de transición ordenada para otras regiones.
Si bien el aval sindical aporta estabilidad, el futuro de los yacimientos dependerá de variables clave como:
Capacidad de inversión de los nuevos operadores
Eficiencia en la gestión de activos maduros
Evolución de los precios del petróleo y el gas
Estabilidad regulatoria y contractual
El desafío será sostener la producción y el empleo en un contexto donde los márgenes son más ajustados que en desarrollos de alto rendimiento.
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